SISTEMA NACIONAL 146

Además de estos hechos, sucedieron miles de atentados y ataques terroristas a instalaciones militares, policiales, empresas privadas; voladura de torres de alta tensión,asesinato de militares, policías, randeras campesinos y personas ¡nocentes de la sociedad civil; también la toma de ciudades o lugares capturados a las que denomi­naban ‘zona liberada’. Cómo no recordar los apagones diarios, tanto en Lima, como en las principales ciudades del país y la aparición de avisos luminosos con la hoz y el martillo en los cerros que circundan muchas partes del Perú, hechos que mantenían en zozobra el país en su totalidad.

En 1 983, un grupo de campesinos de Uchuraccay, una comunidad quechua ubicada en las alturas de la provincia de Huanta (Ayacucho) a 4 000 metros sobre el nivel de mar, asesinó a ocho periodistas a quienes los confundieron como terroristas, lo que causó consternación nacional. Pero esto no quedó allí, ya que durante los meses siguientes, Uchuraccay continuó siendo escenario de violencia, muerte y desolación: ciento treinta y cinco comuneros fueron asesinados como consecuencia de los ataques del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso y la represión de las fuerzas contrasubversivas y de las rondas campesinas. A mediados de 1984, Uchuraccay dejó de existir, debido a que las familias sobrevivientes huyeron, refugiándose en las comunidades y pueblos cercanos de la sierra y selva de Ayacucho, así como en las ciudades de Huanta, Hua-manga y Lima. Recién en octubre de 1 993, algunas familias se aventuraron a retornar a sus antiguos lugares.

Actualmente, quedan rezagos de este grupo en la zona del VRAEM (Valles de los Ríos Apurímac, Ene y Mantara), por lo que es necesario actuar con firmeza, tanto en el aspecto legal como militar, así como, desarrollar políticas económicas, psicosociales, de salud, laborales, agricultura, educacional, etc., e ¡mplementar las estrategias que permitan erradicar este foco subversivo.